Jordi Sierra: “Siempre he hecho la guerra por mi cuenta”

Marina Redondo. Buenos Aires

En el marco de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires 2019, el escritor español- catalán Jordi Sierra – Premio Cervantes Chico 2012-  participó de la Mesa de Debate: “¿Tiene Sentido hablar de novela infantil?” dentro de las actividades organizadas en torno a “Barcelona Ciudad Invitada de Honor”. Literland Web tuvo la oportunidad de entrevistarlo telefónicamente:

 

 

  • Jordi, con la apabullante autoría de 150 libros denominados de “narrativa juvenil”, ¿Cuál fue tu respuesta en la Mesa de Debate en la Feria a  la pregunta: “existe la novela infantil”?

 

  • Mi respuesta fue que NO existe. Lo que sí existe es el seguimiento de ciertas  pautas ineludibles para escribir, ya sea para niños o para jóvenes: por ejemplo, no puede haber escenas de  sexo o se usa determinado lenguaje, pero, yo no escribo PARA jóvenes, escribo DE jóvenes. Eso quizás explica que, por ejemplo, mi libro “Campo de Fresas” es, desde hace 22 años, Top 100 de ventas en España y  se vende ininterrumpidamente desde entonces. Lo que ha cambiado desde que se editó inicialmente, esto es, hace 20 años, es que ayer se recomendaba para jóvenes de 14 años y hoy lo es para los de 11 años. Eso es quizás lo que muta: los destinatarios “orientados” por el mercado, pero, de eso yo no me ocupo, yo  simplemente escribo y envío a la editorial, no sé de antemano si lo aceptará, si lo publicará. Pero, si lo editase, tengo con mi editorial un pacto no escrito: ni ellos tocan absolutamente nada de mi texto, ni yo discuto cuestiones como la cubierta de tapa, la “serie” amarilla o roja donde la colocarán, considero que será una estrategia de mercadotecnia: hablar de  literatura infantil, adultos, o de jóvenes. Yo produzco contenido y ellos, venden.

 

 

  • La Cámara Argentina del Libro publicó recientemente que la tirada de ejemplares de libros en Argentina se redujo de 83 millones de ejemplares en 2015 hasta sólo 43 millones en 2018. ¿crees que esta caída estrepitosa puede estar vinculada al así llamado, por cierta crítica cultural, como el “fin del libro” o  sólo expresaría mejor un mero fenómeno económico de crisis coyuntural y local?

 

  • Mira, hace 200 años, solo existía el teatro. Cuando apareció el cine, presagiaron el final del teatro.  No sucedió. La aparición de la tecnología audiovisual genera la misma sensación. Yo no sé si el libro como soporte-papel está condenado a desaparecer. Digo que hoy, coexistirá por una o dos generaciones mas, como mínimo. Con mis 71 años,  no asistiré a tal deceso, si es que ocurre. Por suerte para mí. yo soy un “long seller”, tengo 504 títulos editados a lo largo de estos últimos 40 años y llevo 3 millones de ejemplares vendidos. Se venden continuadamente, porque se leen en las escuelas y por el  boca-a-boca. Seguiré publicando en formato libro-papel.

 

 

  • En el arte de tu escribir, ¿reconocés influencias?

 

  • No tengo influencia alguna. Nací durante la dictadura franquista, el catalán estaba prohibido, y yo escribía precozmente en mi lengua materna, censurada y desde los 12 años. Mi profesora de Literatura me dijo en aquel momento que lo que escribía era pura basura y que me dedicase a algo “útil”. Persistí, pero mi formación fue esperpéntica. Hasta los 16 años, cuando empecé a trabajar, no tuve libros propios, sino que los alquilaba de segunda mano y pude leer recién un poco a Dostoiesvsky y a Sthendal. Fui picoteando de allí y de allá. Quizás por eso he hecho de todo: biografías, novela, ensayo, poesía. Soy autodidacta. No le debo a nadie. No soy conocido por las calles aunque soy el autor más premiado de Cataluña. Me considero libre de modas y de mandatos. Lo único que me gusta hacer es escribir y viajar. No voy a la televisión, no participo de escándalos  promovidos por la prensa, no me interesa la crítica literaria, no pacto con las editoriales. Siempre hice la guerra por mi cuenta: Escribo por escribir y para ser leído.

 

 

  • ¿Qué te falta escribir?

 

  • Estoy lleno de ideas, ahora trabajo en el guión de un nuevo libro. Cuando viajo, voy con mi libretita a todos lados y tomo ideas. Después, voy a una de mis dos casas, ya sea en Barcelona o en la playa, me destierro de todo y, escribo.

 

 

  • Por último, quería preguntarte sobre tu vínculo, si es que lo tenés, con Argentina.

 

  • Sí, y es principalmente de tipo literario: escribí sobre los niños apropiados por la dictadura militar argentina de los años `70: “La memoria de los lazos perdidos”, una novela que se inspiró en mi contacto con Madres de Plaza de Mayo. Personalmente, he venido varias veces. Siempre digo “sí” cuando se trata de visitar tu tierra.

 

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